miércoles, 2 de septiembre de 2009

Algunas personas gustan de referirse a la política como un arte. ¿Cuál sería la virtud requerida para hacer política? ¿Qué habilidad requiere este arte? No son pocas las tentativas de respuesta a estas preguntas: "la política es el arte de hacer posible lo necesario" (un demagogo); "la política es el arte de persuadir por medio de la palabra" (un sofista); "la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados" (un escéptico); "la política es el arte de comer mierda sin hacer gestos" (un político)...Vale la pena recordar que una de las acepciones de arte lo define como "maña , astucia", sentido que se ciñe mucho mejor a la praxis real de aquellos a quienes conocemos como políticos (obviaré aquí las concepciones filosóficas que definen ontológicamente a los seres humanos como seres políticos). Luego, si la política es un arte, será uno muy parecido al que exhiben las zorras en las populares fábulas infantiles. En este punto, aquello de "arte" no pasa de ser una forma de ironizar el espectáculo risible (¿por no llorar?) que protagonizan los "padres de la patria" y que tanto inspira a los humoristas, así como a los artistas. Es precisamente a estos últimos a quienes apelamos en este blog. Nadie como los escritores, los cieneastas, los caricaturistas, los pintores, inclusive los músicos, ha hecho tan bien el papel del niño que gritaba en aquel cuento: "¡el emperador está desnudo! ¡El emperador está desnudo!".Atenderemos aquí al acontecer político nacional e internacional compartiendo con ustedes obras artísticas que nos permitan contemplar y entender de diferentes maneras el espectáculo de cinismo, ambición e ilimitada estupidez que reta cada día nuestra capacidad de asombro. ¡No dejen de hacer sus aportes!